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ASUNCIÓN DE NUESTRA SEÑORA

Hoy celebramos la resurrección de la Madre de Jesús. Si su Hijo murió en la cruz, ¿por qué dicen algunos teólogos que su Madre pasó a la eternidad sin pasar antes por la muerte? Si su Hijo es el “primogénito de entre los muertos”, también ella resucitó gloriosamente de entre los muertos.

Pero, ¿corporalmente? La exégesis explica las apariciones de Jesús resucitado como una catequesis para mostrar la gloria de la persona de Jesús después de su muerte  ( desde una cultura en la que se identificaba a la persona con su cuerpo, una concepción superada por la antropología). También la persona de María, la Madre, resucitó toda ella. Esto no impide que su cuerpo, como el de Jesús, quedase en el sepulcro. Los evangelios que hablan de la resurrección de Jesús, no son crónicas de su vida, aunque partan de ella, sino  confesiones de la fe de la iglesia apostólica.

Entonces la corporeidad de María sería como la nuestra: una dimensión inherente a todo ser humano; toda persona humana se desarrolla y vive con el cuerpo y desde él siente, piensa, sufre y goza, pero la persona en si es algo distinto  de su cuerpo y más que su cuerpo.  Cada yo humano siempre será corpóreo, también después de su muerte y de su sepultura. Lo mismo pasó con Jesús de Nazaret, con su Madre y con todos los difuntos.

Éste es otro motivo para dar gracias a Dios, autor y dador de la vida a cada uno de los humanos (una vida que por ser don de Dios Creador no es temporal, sino para siempre ya que Él no se arrepiente de ser generoso). Gracias a esta liberalidad divina todos los humanos ya glorificados, junto a Jesús y a su Madre, siguen teniendo la capacidad comunicativa que durante su vida mortal ejercían con su cuerpo, pero que ahora  al lado de Dios, sin su cuerpo, siguen reteniendo desde su identidad más profunda, desde su persona.

Desde tiempos antiguos la piedad y el amor a la Madre de Jesús ha ideado hermosas leyendas que podemos seguir contemplando para alimento de nuestra fe. Los pintores han representado a san Pedro revestido de capa pluvial dando los últimos sacramentos a la Madre de Jesús. En Elche se celebra la ascensión de María al cielo con tanto arte que “el misterio de Elche” es patrimonio de la humanidad. En la fachada de la catedral de Palma de Mallorca a cincuenta metros de altura se representa en un gran medallón esculpido en piedra, a todos los apóstoles visitando juntos la tumba de María; un ángel levanta la losa y aparece dentro u n jardín florido en lugar de su cuerpo.

Este modo de presentar la fe de la Iglesia nos acerca el misterio de Dios y de nuestra salvación. Nos abre un camino para comunicarnos correctamente desde esta fe con todos nuestros difuntos en comunión no sólo de amor sino de fe en la vida eterna. Dejémonos ayudar de esta doctrina para vivir la comunión de los santos, enriqueciéndonos con su presencia  cercana y experimentando su intercesión.

                                                   Llorenç Tous