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1º DOMINGO DE CUARESMA (B)

“Yo hago un pacto”

Después del desastre universal del diluvio, Dios tiene la iniciativa de establecer un pacto con toda la humanidad. Es un gesto de amor firme y fiel a todos los hom­bres de todos los tiempos, cuyo objetivo es salvar la vida: “No volverá a destruir los vivientes”

Para confirmar su decisión, como si su vejez de días le produjese fallos de me­moria, establece en el firmamento un signo recordatorio como “la señal del pac­to”, el arco iris. Belleza cósmica, visible en todo el hemisferio, grande en cielo y tie­rra, acertado memorizador.

 

“Convertíos y creed la Buena Noticia”

El cambio es entrar en otro paradigma de vida y avanzar desde otros motivos y ha­cia otros valores, los que nos ofrece Jesús. El bautismo es el punto de partida.

La Buena Noticia es mucho más y es anterior a luchar para que los pobres dejen de serlo. No se trata sólo de una moral nueva, ni de un sistema religioso renovado ni de otra mentalidad a la hora de tomar decisiones. Es mucho más que todo esto.

La Buena Noticia es la oferta que Jesús nos presenta de parte de Dios: “A los que la recibieron los hizo capaces de ser hijos de Dios”. Juan 1, 12. Su oferta lleva con­sigo los medios para hacerla realidad: el don de su Espíritu. Vivir como her­manos en una sociedad justa y feliz, ya no es una quimera romántica, es una rea­li­dad posible. Como posibles son el amor y la esperanza, el perdón y la solidaridad, la paz y la convivencia intercultural.

No se trata de una nueva moral, sino de una mística; no es una organización reli­gio­sa, sino un encuentro con Dios Padre por medio de Jesucristo. El Papa Fran­cis­co encarna esta oferta actualizada. Es la diferencia entre un gobernante y un pro­feta. Sabemos que los profetas se forman en el desierto, donde se escucha a Dios sin interferencias.

Llorenç Tous