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5º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO (B)

La agenda de Jesús

Grandes lecciones y metas nos muestra Jesús en esta jornada que Mar­cos nos describe con rigurosa sucesión de las horas. El Maestro tiene don­de sentirse en casa: en la de Pedro. No vive ya en Nazaret, hace tiem­po que se independizó de su familia como misionero ambulante.

Llega a casa y se incorpora con normalidad a la situación con la que se en­cuentra: un familiar en cama, la ama de casa. Hace por ella lo que es­tá en su mano: integrarla a la vida normal. Jesús es uno más de la fami­lia y cumple con su papel. No está aparte, se integra y consigue que otros se integren. Aporta al bien común lo que está en su mano para que la vida sea normal y cada uno esté donde le corresponde para el bien de to­dos.

La normalidad de Jesús tiene un secreto, es algo más profundo que las apa­riencias. El secreto que lo explica todo es su relación con el Padre. La cul­tiva a solas, en silencio prolongado, aparte de la vida familiar o de trabajo. Jesús convive con normalidad pero además tiene su vida interior pro­pia, algo secreta, que defiende celosamente. Jesús no sólo es lo que aparece; aunque llamen la atención sus palabras y sus acciones, su per­so­nalidad más profunda emana de su relación personal con Dios.

Jesús es un misionero que provoca admiración en quien le escucha sin pre­juicios y conflicto con los anclados en lo de siempre. Por encima de am­bos extremos, Jesús es libre, no sucumbe al halago ni se frena ante la opo­sición. Tiene claro cuál es su misión y la cumple sin freno ni can­sancio.

 

“Curó a muchos enfermos de diversos males”

Según la agenda de este día la jornada de Jesús misionero termina con una multitud que de él recibe remedio para sus males. No le confun­da­mos con un mago y actualicemos este mensaje. La fe en el Señor resu­ci­ta­do nos ofrece un sentido para toda realidad, porque nos capacita para vi­virla desde la luz que da la fe, o sea, con paz y en compañía suya. Aun­que la realidad continúe siendo la misma, la fe nos cambia nuestra acti­tud ante ella. Jesús es nuestro Salvador para todos y en todo.

                                                               Llorenç Tous