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4º DOMINGO ORDINARIO (B)

“Jesús lo increpó: -Cállate y sal de él”

El primer rasgo de Jesús en el evangelio de Marcos es el de poderoso ene­migo contra los malos espíritus, contra el mal. Nosotros podemos ex­pli­citarlo más llamándole esquizofrenia, esclavitud o adoración del dinero, co­rrupción moral y sus derivados como, guerras, injusticias, fanatismos, odio, etc.

Jesús es un poder al servicio de la dignidad del hombre, cuya estrategia se propone liberarlo de todo lo que le impide realizarse según el proyecto pa­ra el que fue creado: la felicidad y el bien.

Jesús lleva en sí mismo este poder eficaz que más tarde transmitirá a “los suyos” y que el Espíritu de Dios sigue comunicando también fuera de las fronteras religiosas. Todo poseído por el “espíritu impuro” per­te­ne­ce a una legión de malos, por eso habla ante Jesús en plural.

Los dos frentes se oponen desde lo más profundo de ambos: Jesús se enfrenta con poder y sin tregua para liberar y vencer, en cambio los “inmundos” re­chazan a Jesús de plano y sin dudarlo. En este pasaje la tragedia que­da patente y establecida. ¿Podrán los “espíritus inmundos pasarse al la­do de Jesús? Sin lucha, es imposible, porque Jesús ha establecido el es­ta­do de guerra, pero para vencerla. Lo cual significa una oferta de paz y de una energía salvadora que transforma el corazón del hombre y las es­trategias del mal.

Jesús no conoce otra táctica que no sea el amor al hombre; le acoge siem­pre, le muestra otro sentido de vida y, contando con su libertad, le ofre­ce medios para emprender el nuevo camino.

Este evangelio contiene un programa para todos los frentes, primero el de nuestro interior personal, donde radica nuestra libertad herida o sin rum­bo certero, como el primer paso de un cambio positivo. Sigue el vas­to horizonte ético, el panorama del mundo real con sus planteamientos po­lí­ticos, económicos y sociales en general; en todos ellos el mensaje de Je­sús, que se centra y resume en el amor, intentará ser fermento crítico y fecundo.

Desde todos los campos interiores y externos Jesús nos cita con su au­to­ri­dad y su poder. Podemos contar con su amor y su Espíritu para con Él ha­cer avanzar su proyecto de liberación profunda y salvadora. 

Llorenç Tous