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3º DOMINGO ORDINARIO (B)

“Convertíos”
Con estas palabras Jesús nos estimula a un cambio que cada uno te­ne­mos que concretar. Las palabras del Papa Francisco en su escrito “La ale­gría del Evangelio”, son una hoja de ruta completa y actual. Pero el man­dato de Jesús no es un imperativo al estilo militar; antes ha dejado claro el motivo del cambio: porque se acerca la salvación de Dios. “Salvación” re­sume el sentido de la vida, del ser y de la historia según Dios, es su “Rei­no” de paz y de amor.

“Creed en el evangelio” 
La Buena Noticia consiste en el don de su Espíritu, que viene en ayuda de nuestra debilidad, para que podamos vivir como hijos de Dios en este mun­do. Este Espíritu que resucitó a Jesús de entre los muertos es el que nos infunde el amor de Dios en nuestros corazones; por él seguimos cre­yendo en Dios y por él mantenemos la ilusión de ser testigos de Jesús.

Está cerca el Reino de Dios” 
El rostro de Dios que nosotros imaginamos suele ser una presencia que rea­liza nuestros proyectos personales, o que triunfa siempre sobre el mal, o que realiza milagros por encima de las leyes de la naturaleza. Sus caminos no son nuestros caminos”.

“Venid conmigo”   
Jesús va llamando a sus seguidores para comenzar con ellos su proyecto de una nueva sociedad según el amor de Dios. Su misión será mostrar el nue­vo rostro de Dios: “Padre de huérfanos y defensor de viudas”. Son los ha­bitantes de las tinieblas a los que llegará una gran luz; las periferias del mundo se humanizarán por la justicia y el amor. No es una empresa fá­cil, pero “el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad”. 

En estas  periferias”—  tan recomendadas por el Papa Francisco, se experimenta la presencia cercana de Dios, amparo de los que a Él se acogen, víctimas de la injusticia y del mal en el mundo.

 

                                                                      Llorenç Tous