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2º DOMINGO DE ADVIENTO (B)

“Preparadle el camino al Señor”

Todos los humanos vivimos bajo un techo superior del que de tanto en tanto bajan mensajes que nos impactan. A todos nos llegan des­de más arriba, como de otro nivel. Podemos seguir y olvidarlo, pero po­de­mos acoger el mensaje y seguir sus exigencias. Así son los pro­fe­tas, mensajeros desde otro nivel, desde Dios. Juan Bautista fue el pro­feta dedicado a preparar la llegada de Jesús, por eso la liturgia nos lo presenta hoy para preparar la Navidad. 

“Entonces le preguntaba la multitud: —¿Qué hemos de ha­cer?”. Lucas 3, 10.

La respuesta correcta a estos profetas es escucharles y cambiar lo que haga falta para seguir sus mensajes, sin miedo a cambiar o per­der renta, poder o prestigio. Nos ha llegado una riqueza y una luz su­pe­rior, aunque sea con aparentes desventajas o dificultades. Es un pro­ceso personal que apunta a un nuevo compromiso. 

Este grito profético que exige conversión y cambio nos llega hoy día con dos ecos profundos y largos. Uno sale de África y resuena en to­do el mundo, se llama Ébola. Su origen entre pobres contrasta con su difusión en los países ricos. La diferencia clama justicia y solidaridad; an­te la vida y la muerte todos tenemos los mismos derechos, todos so­mos hijos de Dios. ¿Cómo podemos contribuir a que la diferencia no sea tan escandalosa? 

Otro grito profético resuena desde Roma con la voz del Papa Fran­cis­co. Por él un nuevo soplo del Espíritu santo nos exige cambio, vuelta a Jesús y a su Evangelio por el camino que andan los pobres. Su ejem­plo, sus palabras y sus escritos nos exigen un cambio a cada uno. Llevarlo a la práctica en concreto será la mejor preparación de Na­vidad.

 

Llorenç Tous